lunes, septiembre 15, 2008
Yo no olvido.... trabajo de memoria
Declaraciones de testigos
de los crímenes de El Toro.
Tomados de la Tesis de Grado de los alumnos de cuarto grado de la Universidad San Sebastián. Yessica Alvarado Etcheverry, Francisco Igor Palominos y Boris Sepúlveda Millar. Profesor Guía: Pablo Fábrega.
Entrevista Jorge Ovando.
Francisco: Bueno, Lo primero que realizaremos será presentarnos, eh bueno Yo me Llamo Francisco Igor Palominos, eh, soy estudiante de cuarto año de la Universidad San Sebastián, Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales, y bueno eh, eso, una pequeña presentación, eso
Boris: mi Nombre es Boris Sepúlveda, bueno estamos en el mismo curso, pedagogía en Historia Cuarto año
Jorge: la historia es lo más importante
Fco: Su, nos puede decir su nombre para que…
Jorge: Ah bueno, claro, bueno, para mi, ustedes, esta visita que me viene hacer las encuentro bien, para decirle de algo, lo que uno ha pasado y cosas así, bueno, mi nombre Jorge segundo Ovando, eh también años en vida en la comuna y residente de la Comuna de Fresia, y ahora estoy ahora en Llanquihue, entonces cosas que, ahora estoy bien, me encuentro bien, estoy tranquilo.
(extracto)
J: Bueno, en ese tiempo llega el golpe de estado, fue el 11 de Septiembre, el 19 e Octubre nos echaron para afuera, o sea antes de eso, eh, antes eso, eh, eso fue el 11 de Septiembre, Septiembre a Octubre, no se la fecha cuando nos fueron a echar los militares, llegaron como 500 militares, si deberían haber sido 500 militares con aviones, helicópteros, la gente de Fresia debe relatar lo mismo que les estoy diciendo yo
F: El 20 de Septiembre
J: A ver esperate…no fue nada el 20 de Septiembre fue… a ver, el golpe de estado fue el 11, yo creo como el 28 debe ser, o el 1 o el 2 de octubre, fueron a bombardearnos el asentamiento, bombardeo así fue, ahí pescaron a los siete compañeros detenidos, ahí mismo los quebraron, les partieron la cabeza, los reventaban la boca, nariz, los oídos, había sangre por todas partes, ahí a mi también me paso lo mismo
F: Pero, los militares como llegan eso de bombardeo…que…
J: Yo le voy a contar de la siguiente manera, a nosotros nos fueron a avisar, nos fueron a avisar el día antes, van a venir los militares porque, el mismo gringo dice, ya mañana en la comuna de, fueron a la comisaría de Fresia, donde habían otros compañero presos, y ahí llegaron estos alemanes a decirle, le dijo a los otros, mañana se va a tomar el asentamiento el Toro, porque el asentamiento el Toro según, estaba lleno de armamento, pueden elegir hartos militares y aviones por si caso, y llegaron los aviones, helicópteros, varios helicópteros, aviones de combate también fueron, de repente pasaron a buscar a un cabro Barrientos y le dijeron, adonde queda el fundo el Toro, al ladito de nosotros estaba el otro fundo, de un tal, cuanto es este caballero, era de Frutillar este hombre, tenia un fundito chico, bueno el asentamiento el Toro queda le dijo, el fundo el Toro queda por el lado de Polizones arriba, por ahí hay otro que se llama el fundo el Toro, hay otro que se llama el Toro pero es fundo, acá era asentamiento y era también el Toro se
llamaba esa parte, entonces el cabro lo llevo para allá, y nosotros en eso nos dimos cuenta que pasaron aviones, tanto para allá de la tropa, y no nos dimos cuenta que el día antes, como dos días antes, llegaron tres tipos…
Iban a la casa de nosotros a hacer reuniones, esos tipos, dijo nosotros somos de Concepción, andamos arrancando, somos Miristas, tengamos una reunión, queremos matar cualquier alemán dijeron, ellos mismos si, y quien de ustedes esta de acuerdo en firmar, firmemos y nos echamos el pollo…, y eran gallos que andaban del servicio de seguridad de Pinochet, los mismo llegaron al asentamiento y nosotros caímos chanchitos, mañana dijo, vamos a tener una reunión a las diez de la mañana dijo, nos esperan aquí, y vamos a aclarar bien las cosas, vamos a dejar comida a las mujeres todo eso y nos vamos a echar el pollo porque vamos a dejar hecha la tendalada acá, estos gallos dijo que nos han traicionado a nosotros dijo, a ustedes lo vamos a dejar liquidados y las mujeres la vamos a dejar dado plata para que no les faltes y nosotros nos vamos a echar el pollo a la cordillera porque tenemos que salir a otras partes donde no nos van a pillar nunca los militares, y eran militares que andaban de ciil, al otro día en la mañana estábamos reunidos con ellos, y de repente un ruido grande y ahí pasaron los aviones, pero nunca pensamos que iba a ser una toma del asentamiento, cuando de repente vimos ya los helicópteros ahí ya cerca, todo cerca, rodeados por todas partes, ya lleno de militares, y adonde iba a arrancar, yo arranque si, yo y mi hermano pero me pillaron a mi también, me pescaron igual, me quise salir de las matas, de donde iba arrancando porque como botaban bombas con el helicóptero arriba de esos palos gigantes que habían arriba, entonces, me descarrié también por eso, y quise salir a una parte de un rió grande que hay e iba llegando y habían cinco militares, incluso conocí a uno de ellos, dos conocí, y me atacaron, empezaron y cuando llegue allá tenían todo el resto preso ahí, porque yo deje abandonado a mis compañeros que estábamos en reunión, yo y mi hermano, y también los otros quisieron arrancar pero no pudieron porque, eh, ya estaban todos encima y el avión, helicópteros, con los gallos estaban, andaban pisando con fusiles y ametralladoras, entonces todos tuvieron miedo de arrancar y se quedaron, incluso habían unos cabros que eran miristas esos estaban metidos ahí, estaban con nosotros, a esos fue que le llego la muerte, mas el presidente del asentamiento también, seis, cinco cabros del MIR que eran de Concepción
F: Cinco del MIR que eran de Concepción
J: Y ahí caímos todos presos, empezaron a pegar palos, patadas adonde caían, rompecabezas, no había compasión por nada, animales no mas, animales no mas…y ahí en esa parte cuando llegaron los militares no pillaron nada de armamento, vieron unos rifles que tenían los cabros pero no quisieron disparar los militares, los cabros estos del MIR no quisieron dispara ninguna arma, tenían dos buenas armas
F: Dos armas tenían
J: Dos armas habían, pero con dos armas para 500 militares mas aviones para que, para que disparar, los cabros hicieron pasar…, y se apoderaron del fusil como siete a ocho militares le quitaron, así que lo que hizo, que hicieron fue quebrarle los brazos…le quebraron los brazos delante de uno, le sacaron la quijada a puras patadas, las quijadas la dejaron rotas, duraron trece días en la cárcel y los fueron a fusilar a la aviación ahí en Pto. Montt, ahí se fueron a morir.
F: ¿Y ese día en el mismo asentamiento no hubo muertes?
J: dentro del asentamiento en ese momento no…no…no, pero quedaron como muertos la gente, y ahí yo cuando estábamos todos rodeados así, escuchamos otra bomba, y sentí otra bomba y ahí pensé que nos iban a matar, pero no, fue al lado, a alrededor pusieron, botaron unas carpas grandes, bajaron helicópteros, pusieron unas carpas grandes, y hasta esa mentira todavía siguen mintiendo, bajaron carpas grandes y bajaron lanzacohetes, morteros les falto que lleven tanques no mas en los aviones, cualquier cantidad de fusiles llevaron. Algunos diarios de acá de Pto Montt, Pto Varas, unos diarios que había en Puerto Varas, el Heraldo parece que estaba en ese tiempo
F: ¿Y esos diarios?
J: Y esos diarios lo sacaron y fotografiaron; este es el armamento que tenia el asentamiento el Toro para volar una comuna, la comuna de Fresia…y pillan solamente, pillan dos armas y el resto lo botaron los del ejercito, eso me lo podrían decir a mí, yo se lo puedo decir delante de cualquier general y yo le puedo decir quien andaba y todo, los militares, yo había salido dos años antes del servicio militar, y el mas bravo que andaba, el sargento Herrera y ese era el perro mas grande que andaba ahí, Juan Metralla un teniente de Carabineros que había en Fresia, ese no tenia compasión por nosotros, patada y patada no mas, y el fue ahí, les pegaba como quien esta atando a un animal.
F: Y la influencia, nos hablo que había gente del MIR en el asentamiento, ¿Cual era el papel que jugaba el MIR en el asentamiento?
J: Ni una cosa de violencia, nada era para que, esos cabro era así tipo ustedes que andaban como estudiantes, venían con nosotros a estar ahí, para ir viendo el sistema político de Chile, como estaba, y que es lo que iba a pasar, incluso ellos mismos nos ayudaban con la cuestión del sindicato, ellos nos ayudaron con la cuestión del sindicato, entonces yo lo encontraba que nunca fueron violentos, pero para que los vinieron a matar, no era tampoco para que los maten, si no hicieron nada ellos.
F: Ahora usted nos podría hablar un poquito de don, de don Oscar Arismendi Medina, el era el presidente del…
J: Era el presidente del asentamiento
F: ¿Y el no era Mirista?
J: No, no, yo tampoco era Mirista, éramos socialistas, toda la gente era socialista, Arismendi era socialista, y ese hombre dejos cinco hijos chicos, hijas mujeres y un solo hombre, cuatro mujeres y un hombre y la señora Camencho quedo viuda, no le entregaron el cuerpo, la persona que le entregaron quizás no era su marido y esta hasta la fecha así, los militares no los dejaron ver, cuando lo entregaron no lo dejaron ver, y todos habían dicho que lo habían enterrado, los militares no los dejaron ver, entonces son cosas que, han mentido todo el tiempo los militares, yo por eso cuando mis cabros, mi hijos quisieron hacer el servicio militar los saque de cualquier manera porque yo no quiero que hagan el servicio militar porque ya esta manchado, yo cuando estuve preso en Puerto Montt dos veces, el 73 y el 75, yo vi como violaban a las mujeres los militares abusaban.
Entrevista Ulda Ovando
Francisco: bueno nos encontramos en el sector de la Isla día 27 de octubre, son un cuarto para las 10. Vamos a entrevistar a la señora a…eh…
Yessica: ¿su nombre?
Ulda Ovando: Ulda Ovando Agüero
(extracto)
U: ¿lo que viví?
B: ¿que día fue? ¿Un día de la semana? ¿Un fin de semana?
U: ah… fíjese que no me acuerdo bien del día pero me acuerdo de todo lo que pasamos.
B: ¿en la mañana?
U: en la mañana
F: ¿sabían que ya iban a venir los…?
U: se habían escuchado rumores pero… nunca se creyó esa versión que iban a venir militares y carabineros ni la aviación a, a un fundo tan chico como acá en el Fundo El Toro. Nunca se creyó. Por que… ¿Por qué? Por que no había motivo, no había ni un motivo, si lo único. La gente lo que pensaba era ir a trabajar alla, no era nada, nada de malo para llegar a creer eso. Pero resulta que… y eso ya fue tipo como las 8:30 o 8:45. Como 8:30 mas o menos era por que mi papá ya se había ido a su trabajo. Para empezar a repartir sus trabajos. Por que todos los días como le digo, se juntaban para decidir; “mira tu vas a ser esto, yo voy a ser esto otro”. Y… mi papa iba llegando recién donde debía juntarse, cuando… yo quede sola en mi casa. Sola por que mi mamá
andaba acá en el sector de la Isla, con mí otro hijo chico que tenía cuatro años. Y cuando quede sola, cuando de repente sentí uno ruidos y yo decía “¿que función será esa?” y salgo a mirar y andaba un helicóptero que andaba revoleteando arriba del campo…cuando miré hacia el monte, arriba, donde ya habíamos limpiado, que ya estaba a punto de sembrarse el barbecho listo, que fue el barbecho que dejamos sembrado. Mire… ya se lleno de militares en el monte, la
pampa, lleno de militares, saliendo por ahí, por lado y lado, nos rodearon y carabineros igual. Militares y carabineros. Ya la gente no salía de sus trabajos si no que fueron detenidos al tiro. Entonces fue una experiencia bastante dolorosa para nosotros, que nos marcó para el resto de la vida, por que… Me disculpan…
(La Sra., Hilda en este momento comenzó a llorar: con el fin de mantener un respeto hacia ella, debimos apagar la grabadora y nuevamente pueda retornar a la entrevista)
Todos: no se preocupe…
(Retomando la entrevista)
U: ese día salió más contento… y todo iba a trabajar temprano.
Cuando ya llovía dije yo voy a ir donde está ellos por que mi casita quedaba mas al fondo… eh… cuando ya los vi. Que los tenían a todos ahí, encima de un trozo que había de madera que había ahí grande, y ahí le estaban dando. Era lo único que ellos querían eran Pegarles. Y cuando yo me fui más o menos como a… cien metros mas allá, ahí estaban. Me tomaron los militares y me hicieron volver a punta de paletazos y yo tenia que estar en mi casa que no tenia que moverme, por que o sino me pasaban a bala. Así que ahí estuve, detenida en mi casa, en mi propia casa estuve detenida. Yo le rogaba que por favor no hagan eso, de castigar tan, tan brutalmente a esa gente. ¿Por qué lo hacían? Cuanto no reclame ¿por que lo hacen? si ellos no hacen nada de malo, Uds. Ven cuanto trabajo hay aquí” “lo único que se hace es eso” cuanto le suplique, pero no… no escuchaban.
Y me decían que tenían órdenes, que tenían que cumplirlas
Esa era, esa era su contestación que daban. Sabe que después cuando ya paso, después del medio día, ya la gente andaba toda reventa, toda reventa. Yo ya no hallaba nada que hacer por que no podía ir donde estaban ellos, estaba sola en mi casa, le suplicaba y no me dejaban ir. Tampoco sabía lo que pasaba con mi mamá, y yo sabía que mi mamá iba llegar a esa hora y la tenían detenida ahí donde estaban todas las mujeres, con mi hijo chico que tenía cuatro años. Imagínate la desesperación. Imagínate.
Y tipo las tres de la tarde ya, empezaron a llevar a la gente que, que golpearon más, la que estaba toda reventada. Y con sus mismas camisitas le envolvieron la cabeza. Y ahí estaban todos reventados. Así lo subieron a punta de cañonazos en el helicóptero. Y al resto de gente lo soltaron como las cuatro y media, o cinco de la tarde… lo soltaron, que se vayan a sus casas y que nadie se mueva que estén ahí todos.
Así que todos nos, nos encerraron ahí todo golpeada, mi papá, un tío que teníamos ahí nosotros, que vivía ahí con nosotros igual. Un hermano de mi mamá. Todo reventado.
Y esperando que… faltaba uno de ellos que era mi hermano, ese que había escapado. El se escapó, por un… justamente por un (no se entiende) se arrancó.
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